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Influencias entre tus pensamientos y tu salud. Inteligencia Intrapersonal

Actualizado: 1 de ene de 2019


Cada vez disponemos de más información sobre la unión de los fenómenos psicológicos y los trastornos físicos, vamos recopilando información sobre las consecuencias que tiene para nuestra salud nuestra manera de sentir, pensar y actuar.


Actualmente la investigación es multidisciplinar (se realiza desde diferentes campos de investigación) y se están recogiendo datos de numerosas investigaciones que avalan la influencia que tienen en nuestra salud los factores biológicos, psicológicos y sociales.

Sabemos que nuestra forma de pensar y de actuar, nuestros hábitos de comportamiento y nuestras conductas, pueden incrementar o reducir el sistema inmunológico, y la probabilidad de padecer enfermedades físicas y/o mentales.


Factores como nuestros estilos de personalidad, nuestras maneras de reaccionar ante el estrés, las estrategias de afrontamiento que tenemos, y el apoyo social que percibimos ante las dificultades (solo si percibimos el apoyo social como disponible es efectivo), tienen importantes y diferentes consecuencias en cada uno de nosotros.


¿Os acordáis de que en anteriores entradas aprendimos la importancia que tiene como se comportaron nuestros padres en nuestra capacidad de autorregulación emocional?

Ahora sabemos también que sus respuestas de apego, influyeron en el desarrollo de nuestra personalidad.


¡Pero gracias a la neuroplasticidad de nuevo, tenemos buenas noticias!


Sino hemos tenido la fortuna de establecer vínculos seguros en la infancia, podemos establecer vínculos reparadores con otras personas de referencia en el trascurso de nuestra vida, con amigos íntimos o parejas sentimentales y hacerlo, nos dotará de nuevas capacidades de relación con los otros y nosotros mismos.



El gran investigador en personalidad Eysenck, ha identificado diferentes patrones de personalidad muy comunes entre nosotros, y ha asociado a cada uno de ellos la probabilidad de desarrollar diferentes patologías.

Este autor ha estudiado la personalidad de diferentes pacientes a lo largo del tiempo, y ha encontrado que existen 6 tipos de personalidad que se asocian a diferentes enfermedades:


· El tipo 1 y el tipo 5 pueden asociarse al cáncer.

· El tipo 2 es propenso a sufrir cardiopatías coronarias o cerebrovasculares.

· El tipo 6 se asocia a riesgo de consumo de drogas.

· Los tipos 3 histérico y el tipo 4 saludable, parecen ser personalidades protectoras del cáncer y de muchas enfermedades psicosomáticas.


Como prevención antes estas y otras enfermedades podemos como adultos entrenar diferentes habilidades como: aprender a expresar nuestras emociones de forma asertiva, incluir hábitos saludables en nuestra vida, permitirnos sentir en cada momento lo que necesitemos, ya sea tristeza, alegría, miedo o insatisfacción, sin reprimir las emociones. Siempre viviendo las emociones de una forma “saludable”, sin engancharnos durante mucho tiempo a ellas, aceptándolas y vivenciándolas sin resistencias desde una perspectiva observadora que nos va a ayudará a que poco a poco se autorregulen de manera natural y a desarrollar la inteligencia intrapersonal.



Para conseguir desarrollar la inteligencia intrapersonal, es muy importante que aprendamos a observarnos, (observar lo que sentimos, las alarmas que nos manda nuestro sistema), aprender a evaluarnos de manera objetiva (sin juzgarnos) y aprender a recuperar la sensación de que está en nuestras manos el poder hacer que nos sintamos mejor.


En muchas ocasiones no podemos cambiar lo que nos ocurre, pero si podemos cambiar la manera que tenemos de vivirlo, podemos cambiar el foco de nuestra atención, y dirigirlo hacia nuestro poder de cambio interior.


Poco a poco, con entrenamiento podremos pasar de interpretar cognitivamente lo que nos pasa como eventos “desestabilizantes, inesperados o incontrolables”, a hacer interpretaciones más realistas y concretas.


¡No generalicemos, los problemas suelen ser en un ámbito específico, no en todas las áreas de nuestra vida! y sobre todo, aprenderemos que tenemos grandes capacidades de cambio, de superación y de adaptación.


En esta línea de entrenamiento Eysenck junto con Grossarth-Maticek han creado un programa de terapia de conducta para individuos propensos a sufrir cáncer, cardiopatías coronarias e ictus.

En dicho entrenamiento los participantes aprenden a desarrollar nuevos tipos de conducta más “creativas”, como: aprender el desarrollo de la propia autonomía, aprender a trabajar por los resultados a largo plazo o aprender a hacer auto evaluaciones más realistas de nosotros mismos.


Os invito a hacer dos sencillos tareas para comenzar a auto conocernos mejor y a aprender más sobre cómo somos:



1. Los siguientes días trata de identificar tus patrones habituales de pensamiento (¿cómo pienso ante esto que me hace sentir mal?), recuerda auto observarte sin juzgarte como un observador externo (¿qué estoy sintiendo?, ¿durante cuánto tiempo?). Puedes registrarlo todo (escribir lo que vayas observando en una nota) y tratar de cambiar la valencia que hagas de tu interpretación, hazlo de una manera más constructiva, ¡no te machaques!


2. No solemos gratificarnos, felicitarnos o celebrar nuestros avances, nuestros triunfos, las cosas que hacemos bien. ¿Qué hago después de hacer las cosas bien? Te invito a que después de cada logro (aunque sea un paso pequeño, ¡es un paso!), te recompenses y entrenes también el autocuidado y darte mimos por todo lo bueno que hagas. Puedes tomar un café, darte un baño/ducha caliente, dar un paseo… Haz cualquier cosa que te haga sentir bien, ¡mímate!


Con la práctica de estas pautas podemos comenzar a mejorar nuestra salud mental, y además vamos a ir también previniendo la aparición de multitud de problemas físicos.


¡Tenemos mucho más poder de cambio, del que pensamos!

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